Mira por su ventana. Espera.
La pantalla del ordenador sigue sin dar señales de él.
Suena la campana de la Iglesia, son las 6. Otra vez
Y el no ha escrito aún.
Hace un mes que no ha vuelto ha decir nada. Ni una palabra. Ni un "hola, estoy bien" o " Lo siento, no quiero hablar contigo". Nada
Ya se ha resignado, sabe que no volverá. Le conoce muy bien.
Por eso sabe que no le dirá nada.
Vuelve a mirar la pantalla. Nada.
Empieza a hacer buen tiempo, por eso aún quedan algunos rayos de sol que calienten su ventana.
La ventana desde la que un día le dijo " Mira, la Iglesia, sus campanas me despiertan cada mañana" el le dio un beso en la mejilla y le dijo con ternura " acuérdate de mi cada vez que mires por la ventana, porque yo estaré ahí para protegerte".
Pero no.
El ya no estaba.
Las campanas. Son las 7.
Qué rápido pasa el tiempo perdida entre sus recuerdos. Perdida en el recuerdo de su olor.
Compone una sonrisa amarga y recuerda que fué ella quien le dijo que no quería volver a verle, pero ¿como iba a ser verdad? El la conocía, sabia que sus ojos le estaban diciendo otra cosa... o eso pensaba ella.
Mira su foto en la pared y enciende otro cigarro. Tiene que dejarlo, pero ahora no, no es un buen momento para tener fuerza de voluntad.
Vuelve a mirar la pantalla del ordenador .
Las 8 y nada.
Los días van pasando cada día mas lentos, cada dia mas pesados.
Cada día allí, sin ver esa sonrisa.
Y suena su canción.
Sonríe. Quizás mañana sea un buen día.
La larga espera del amor que tantas noches, tantos días y tanta vida nos arranca...
ResponderEliminarMe ha gustado, quiero más de estos ¿eh? ¡Enhorabuena!